Estado del Amazonas, área indígena Andirá - Marau

Desde 1995 hasta 1999, junto con la organización Amerindia, hemos dado apoyo al proceso de desarrollo integral del pueblo Sateré Mawé, un pueblo con más de 300 años de contacto con la sociedad occidental brasileña que ha ido desarrollando estrategias de resistencia cultural y de preservación de su identidad.

La población del área es exclusivamente Sateré Mawé, censada en 6.000 habitantes con una gran dispersión demográfica en pequeños poblados, distantes entre si. Esta distribución es característica de los pueblos indígenas amazónicos, los cuales viven de los recursos selváticos, manteniendo una relación equilibrada entre la densidad demográfica y el potencial ecológico. La población se encuentra en una clara expansión demográfica, hecho que se ha notado en el nacimiento de nuevos asentamientos en los márgenes de los ríos, las progresivas migraciones a las ciudades en busca de alternativas económicas y la creación de asentamientos urbanos en terrenos de ocupación ilegal, sin planificación urbanística y con graves problemas de saneamiento.

La organización del pueblo Sateré Mawé se articula entorno a un jefe por aldea (tuxawa), un tuxawa por región y un Consejo General de la Tribu (CGTSM), todos ellos elegidos cada cuatro años en una asamblea general. Existe también una organización de profesores indígenas (OPISM), una organización de agentes de salud (OASISM) y una organización de mujeres (AMISM), todas ellas con sus respectivos coordinadores/es.

Estas asociaciones nacieron ante la necesidad de organizarse internamente, así como del hecho de tener que enfrentarse al deterioro progresivo, desde una perspectiva indígena, derivado del contacto con el mundo occidental.

La organización comunitaria se promovió sobretodo desde el ámbito de la educación, ya que desde 1990 las organizaciones indígenas, así como grupos de apoyo y expertos en educación, reivindicaban los derechos de los Pueblos Indígenas a un sistema educativo diferenciado que respete sus especificidades, sus calendarios, sus sistemas de evaluación y sus lenguas. Se trata, en definitiva, del respeto a la identidad. El Ministerio de Educación brasileño reconocía esta realidad a través de la Ley de Directrices y Bases para la Educación , pero su implementación es extremadamente compleja a causa del extenso número de naciones indígenas y la falta de equipos interdisciplinarios de expertos en cada cultura. Por otro lado, los proyectos educativos y de salud interactuaban a través de diferentes programas en las escuelas, desde los cuales se trabajó con la población comunitaria la educación por la salud y la profesionalización de los agentes de salud indígenas como un paso más en la autogestión. El acompañamiento del proceso formativo y organizativo de las mujeres indígenas también formaba parte del soporte que se daba en estos proyectos, con el objetivo de dotarles de mecanismos para afrontar las nuevas realidades.

Los proyectos que realizamos conjuntamente fueron los siguientes:

•  Soporte a la organización de los profesores indígenas Sateré Mawé (OPISM): coordinación, asesoramiento pedagógico y soporte material

•  Adaptación y enriquecimiento del currículum de los profesores indígenas: escolarización bilingüe

•  Mejora de las infraestructuras básicas: equipamientos de las escuelas, enfermerías y medios de transporte y comunicación

•  Soporte al proceso de alfabetización y educación para la salud de las mujeres

•  Formación de los agentes indígenas de salud: cursos de alfabetización y de educación para la salud

•  Colaboración en el programa de prevención de enfermedades de transmisión sexual (MTS) dirigido a la población en general, articulado a través de los agentes nombrados (profesores, mujeres i agentes indígenas de salud)

•  Soporte a la aproximación entre organizaciones indígenas y instancias públicas